Reivindicación de ataques contra el sistema de dominación y en defensa de la tierra. Porto Alegre. Brasil

maxresdefaultSomos sobrevivientes de las masacres de la dominación. Vagamos por matas y encontramos otrxs errantes del progreso, del capitalismo verde y democrático. Recorremos las cercas de las haciendas, atravesamos pequeñas matas y nos alimentamos como los pumas atacando sus rebaños.

En este lugar de la tierra, volvemos a estar más cerca del sol, la temperatura sube, todo lo que está vivo siente. Los mocororós (higueras infernales) sueltan sus semillas, la maleza se esparce y brota por todas las grietas. Somos nosotros! Vida salvaje que resuena pequeña y débil en medio de tanto cemento y vida preestablecida, pero que se expande y puede roer estructuras.

Como la tempestad de final de la tarde que arrasó Porto Alegre en enero de 2016, seguimos a lo largo del año provocando estragos en el buen funcionamiento del sistema de dominación. Incendiando antenas, bancos, retroexcavadoras, destruyendo monumentos de guerra.

Somos parte de los bandos que están atentos a los vampiros que saquean y alucinan con transformar todo en dinero. La inmensa red del sistema de dominación que lo hace funcionar cada día está alrededor nuestro. Estamos con la mirada atenta y el olfato agudizado por la venganza. En donde alcanzamos a entrar por detrás de las líneas enemigas dejamos nuestro recado, si lo hicimos nosotrxs qualquier unx puede. No te contentes con soñar mientras duermes. Abre los ojos! Estas tan vivo!

Cuando caía la noche del 7 de agosto/2016 invadimos la casa nº 89 de la calle Joaquin Nabuco. La vasa vacía, abrigaba en el fondo una torre de telefonía celular de la Oi. Incendiamos la base de la antena y su conexión hacia un conteiner. Las llamas altas, que vimos ya desde la calle, quemaron, en ese momento, la estupidez y la artificialidad, ese cañón de alienación y ondas cancerígenas.

Dos días después, en la fría noche del 9 de agosto, invadimos el estacionamento del edificio Carlos Gomes Center, en la calle Soledade nº 550, barrio Bela Vista. El edificio de 18 pisos queda en un recoveco exclusivamente para ricos, con fuerte seguridad y monitoramiento. Una fortaleza de lujo con oficinas de “alto padrón empresarial”, “buena imagen corporativa”, ambientes climatizados, alfombrado, con “elevadas especificaciones técnicas”, helipuerto, un centro comercial, financiero, bancario, jurídico, en donde el alquiler puede costar 85 mil reales.

En este templo del capital residen sedes de bancos apasionados por el agronegocio, por la expansión del sistema de dominación, por nuestras desgracias perpetuas. Bradesco Private Bank, Sicredi, Espacio Private Santander, Itaú BBA con atendimiento coorporativo, está también el barón del cemento Votoratin Private Bank, los señores del caucho como el Banco Vipal y también gigantes del agronegocio como el Banco John Deere, mayor fabricante mundial de máquinas agrícolas y el banco De Lage Laden Brasil con intereses para el financiamiento industrial y del agronegocio, salud privada y desarrollo de tecnologías, DLL que es una cola del grupo holandés RaboBank.

Residen ahí empresas internacionales de financiamento y crédito así como “compañías de asociados”. Hay una oficina de la Bellenzier Pneus, otro magnate de la goma.

Un devastador de la tierra, de los mares, de todo, de alto potencial destructivo y tan necesario a la sociedad de consumo y de espectáculo mantiene su oficina en esta fortaleza. La Braskem, gigante de la industria del plástico y otros derivados de petróleo, que devasta agrede día y noche con los productos y residuos de sus polos petroquímicos.

Llega muy apropiadamente la posibilidad de alcanzar con las manos otra corporación inmensa, con un rol destacado en la ampliación del sistema de dominación, la Siemens que se proclama “referencia en la forma de electrificar, automatizar y digitalizar el mundo”. Su actuación en el mundo es una parte feroz de la misma expansión del capitalismo. Devorando tierras y personas con sus telégrafos, trenes, componentes electrónicos, turbinas. Invierte en la automatización industrial, en el sector energético, equipamientos hospitalarios, sistemas de vigilancia y monitoramiento. Es la mayor corporación de tecnología integrada en el mercado brasilero, mantiene fábricas, centros de investigación y oficinas como esta en la fortaleza empresarial Carlos Gomes Center.

Sin haber sido invitadxs, a la media noche, entramos al interior del estacionamiento por el fondo de la fortaleza, saltamos muros, ocultándonos en las sombras, escalando paredes. Dejamos junto a los automóviles dos artefactos incendiarios con sistema de retardo en el segundo piso del estacionamiento. Con la aparición del guardia, no esperamos a los acontecimientos, nos retiramos e ignoramos las consecuencias de este gesto. El hecho es que estuvimos ahí, en la cueva del enemigo y armamos una cosita, suave, para ellos.

Todo lo que tiene autorización y es destacado en el escenario urbano sirve para el propio enaltecimiento de la lógica y de las reglas del poder. Los nombres de las calles, los monumentos son violentas afirmaciones de asesinos, colonizadores, “hombres ilustres”. Santifican sus atrocidades y las presentan como hechos heroicos. La noche del 13 de octubre nos acercamos al monumento a los soldados brasileros que sirvieron a los intereses de la ONU, tal cual hacen hoy en día en Haití. Dicen que es un monumento a la paz! Destruimos lo que pudimos y embadurnamos con pintura roja-sangre de la paz que promueven los ejércitos. De la misma forma en que aparecimos, desaparecimos, en un instante. Sin embargo, ahí ya todo ha cambiado.

En nuestras caminatas por los recovecos, villas, avenidas de lujo, pasajes olvidados y escondidos del escenario urbano, encontramos un estacionamiento, un cementerio de retroexcavadoras junto al rio Guaiba, atrás de la estación San Pedro. Allí estaba, totalmente carbonizada, la retroexcavadora que trabajo durante el invierno en las “obras de rivitalización de la vera del río Guaíba”. Entramos en este estacionamiento la noche del 22 de octubre, prendimos fuego en una cargadora y quemamos hasta la pérdida total otra retroexcavadora.

La noche de navidad, 24 de diciembre, fuimos a llevar un modesto regalo al banco Bradesco de la calle 24 de octubre, Moinhos de Vento. Incendiamos un cajero automático y su vida artificial y domesticada, incendiamos la mercantilización de la vida. Celebramos el solsticio de verano con fuego brotando de nuestras manos.

Lanzamos estas palabras para ser gasolina de los deseos incendiarios por desmoronar el reinado del poder, de la autoridad, del dinero. Nos hermanamos por el deseo de libertad, en el rechazo al poder y la autoridad, en el ataque contra el sistema de dominación y sus valores dentro y fuera de nosotrxs. Tenemos la certeza de que en esta guerra, no estamos solxs!

Saludamos a todxs lxs que están en lucha, contra la dominación, por el mundo, desde Chile hasta Grecia, de México a Alemania, de España a Turquía. Por la propagación del ataque.

Como la naturaleza, reaccionamos, al final somos parte de ella.

Grupo de hostilidad contra la dominación.

Verano 2017

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Extraido de: Cumplicidade
Traducido por: Irakundtxs

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