(Grecia)Declaración de la compañera Angeliki Spyropoulou en el juicio por el intnto e fuga

(Extraido de La Rebelión de las Palabras)

“La justicia nació cuando perdimos el control sobre nuestras vidas”

– Bruno Filippi

Mi condición y mi conciencia políticas nunca me permitirían estar de pie aquí “disculpándome” antes de un juicio-parodia amañado como el realizado recientemente en esta sala del tribunal, por lo tanto los comentarios que estoy a punto de hacer se referirán a una esfera puramente política más que a una procesal. La acción política ni empieza ni termina bajo el código penal, en consecuencia en ningún caso vosotros, como individuos y como una institución, no podéis juzgarla.

Como anarquistas, estando contra el Estado, tenemos que oponernos a las leyes que sostienen y justifican su existencia.

Pero ¿qué es la ley?

Nada más que un conjunto de reglas que definen lo correcto y lo incorrecto, el bien y el mal, lo moral y lo inmoral. Es una “guía” de comportamiento social dirigida a hacer cumplir la elección de la lealtad y para mantener el poder a través del miedo a las sanciones por cualquier desviación de lo permisible, de lo legal…

Es “justo”, sin duda, que los bancos se constituyan a sí mismos como usureros globales, pero es “injusto” volarlos por los aires con una fuerte dosis de explosivos. En este caso, ellos son renombrados como “obras de caridad” y “vuestra” justicia cumple con nuestras cadenas perpetuas…

Es “justo” que los gobiernos bombardeen civiles constantemente dentro del marco de la llamada “guerra humanitaria”, pero es “injusto” ejecutar a aquellos responsables de las muertes de miles…

Un juego de palabras formando la imaginación colectiva, elevando la doctrina de “la ley y el orden” a la máxima virtud, apuntando solamente a preservar el sistema autoritario existente.

El mundo dominante que protegéis y preserváis promueve e impone una vida estructurada, las manifestaciones de lo que oprime, esclaviza y limita las capacidades de la existencia humana.

Los comportamientos, pensamientos, sentimientos, relaciones, son transformados en procesos mecánicos que dan forma a lo que es llamado normalidad o norma social. El estilo de vida que me sugerís es resumido en una repetición miserable, especificada y sin ninguna turbulencia. Un aburrido rumbo de una existencia sin sentido que sólo espera ser interrumpida por la muerte.

Pero yo no encajo en vuestro mundo. No puedo soportar este aburrimiento perfectamente organizado.

Todos esos momentos por la noche, justo antes de que caigas dormidx cuando te estás fumando el último cigarrillo y evalúas el día que ha pasado… El humo se mezcla con tus pensamientos y terminas en la última calada… Tu día no fue suficiente… La sensación de insatisfacción es sobrecogedora e impresionante… “No puedo vivir así…”, “no quiero vivir así”. Caes dormido mientras las mismas palabras siguen llegando a tu cabeza…

El nuevo día te lleva cara a cara con la realidad y ha llegado el momento de hacer tus elecciones… Yo he escogido vivir más que sobrevivir… En lugar de la seguridad de la normalidad, yo he escogido empezar un viaje a lo desconocido donde cada momento esconde sus propias sorpresas. Donde la tensión llega para reemplazar la debilidad.

La necesidad que arde dentro de mí me hace rechazar la uniformidad que vuestra legitimidad estipula y me conduce a un proceso continuo de rebelión para escapar de los estrechos límites de la prisión-social. Durante este viaje, el tiempo es reiniciado. Nuestros relojes se detuvieron en el momento del ataque. No hacen falta más “gatillos”. Dejamos de tener en cuenta el “debemos”. Los costes, las consecuencias…

Hay una meta: Maximizar la amenaza, crear un peligroso enemigo interno que golpeará en el corazón de vuestro sistema. Este viaje es solitario y a menudo te enfrentas contigo mismo, con tus propias contradicciones personales. Esta es una guerra que empiezaa desde dentro de ti mismo y surge impetuosamente contra toda expresión de vuestro moderno mundo civilizado. En esta guerra que como anarquistas hemos declarado contra vosotrxs – y que no hemos rechazado ni por un minuto; no hay actitudes neutrales.

Lxs compañerxs de la Conspiración de Células del Fuego, a pesar de su largo cautiverio, no se retiraron. Rechazaron inclinar sus cabezas y abrazar la cruz del arrepentimiento. Defendieron con todo su poder y con dignidad su sustancia anarquista. Mientras que, por tanto, yo no soy una miembro de la Conspiración, nuestra conciencia política común nos alía. Compartimos los mismos valores, las mismas ideas y la misma pasión por la libertad. Los lazos políticos que nos unen podrían no hacerlo pero me hacen permanecer junto a ellxs con solidaridad.

La solidaridad no es sólo una palabra cargada emocionalmente.

La solidaridad talla direcciones insurreccionales y evita que el olvido se convierta en la lápida de lxs compañerxs capturadxs. En este punto es cuando la culpa nace. ¿Qué podría ser una manifestación de solidaridad más auténtica y más sincera para estxs compañerxs que contribuir moral y prácticamente a la ruptura de su cautiverio? Sólo puedo sentir orgullo de que yo haya participado en el intento de fuga de la Conspiración de Células de Fuego y ningún tribunal es competente para juzgar mi elección.

La prisión, además, es un punto de parada para cualquiera que decida armar sus deseos y rechazos. En este punto, las contradicciones comienzan… Amamos tanto la libertad y nos quedamos atascadxs en la prisión… Amamos la vida apasionadamente y al mismo tiempo flirteamos con la muerte a cada minuto. Si la prisión está pensada para “civilizarnos” a nosotrxs mismxs, deberíais saber que los muros y las cerraduras nos nutren con rabia y el deseo de venganza crece… Podemos fallar, pero no podemos inclinarnos… Esto no se trata del comienzo y ciertamente no se trata del fin de la historia, sino que se trata del viaje y es en esto donde se encuentra toda la belleza…

Por estas razones,, y por todas las razones del mundo, yo orgullosamente y sin ninguna traza de arrepentimiento, asumo la responsabilidad por mi contribución política práctica al plan de fuga de la Conspiración de Células del Fuego. No importa cuántas veces volviese el tiempo atrás, volvería a tomar la misma decisión una y otra vez.

Angeliki Spyropoulou
Prisión femenina de Korydallos

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